Colecciones íntimas: El brillo en la memoria

Jorge Pavón colecciona bocinas y ornamentos de autos antiguos desde hace años. Cuando se quedó ciego, aprendió a reconocerlos por el tacto.

Tenía 24 años y se me rompió la moto. Iba por la calle y vi un Dodge de 1928. Le faltaban partes, pero me fascinó, así que lo compré. No sabía manejar, pero empecé a buscar las partes que le faltaban. Un farol, una rueda, la bocina, el techo. Me fui metiendo en las chacaritas buscando partes del auto. Y, de paso, me llevaba partes de otros autos que me gustaban. La pasaba a buscar a mi señora con ese auto. Cuando lo vendí me largué a llorar.

Trabajé en Vialidad, pero toda mi vida se la dediqué al hobby de los autos. No me interesan ni los fierros ni los motores. Lo mío es un furor por el adorno del auto. A lo largo de mi vida he comprado muchísimos autos viejos. Llegué a tener ocho en un galpón. Me agarró la fiebre con los autos norteamericanos: De Soto, Hudson, Lasalle, Ford, Chevrolet, Buick, Haynes.

Subía a los chicos y a mi esposa a un Ami 8 al que le decían el “troncomóvil” y salíamos por los pueblos a juntar partes de autos antiguos: ruedas, faroles, tazas, bocinas, espejos, emblemas. No dejábamos desarmadero sin visitar. Compraba cosas en los campos muy baratas. Después, si las tenía repetidas las vendía.

La hiperinflación de Alfonsín me comió todos los autos. Pero esos objetos nos salvaron del hambre.

Sólo lo repetido lo vendo. Hay gente que se ha enojado porque no le he vendido algo. Yo también me he enojado cuando no me quieren vender.

Cuando me quedé ciego, hace 15 años, aprendí a reconocer las bocinas y los faroles por el tacto. Sé cuál es cada uno, qué marca es y cómo se usa. Me acuerdo de memoria la forma de pluma del farol del Chevrolet, el sello de los Hudson, la forma de la bocina de los Ford A, las cornetas del Buick.

Los mejores autos son los de la década de 1920. A mediados de los ‘90 se acabaron los autos viejos. Lo que más me gusta son las bocinas. Las primeras eran manuales, después vinieron las de aire, de martillo, de émbolo, eléctricas, a motor.

Los chicos me siguen comprando cosas. Mis hijos tienen autos antiguos y mi hija hizo la página web perroemblems.com y, de vez en cuando, aparece con alguna que no tengo. Tenía pasión hace 50 años. Ahora me han quedado las ganas y el buen humor.

Edición Impresa
El texto original de este artículo fue publicado el 09/10/2018 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición pdf para leerlo igual que en el papel.
En esta nota
Comentá esta nota