Vizcarra le tuerce el brazo al fujimorismo

Martín Vizcarra, presidente de Perú. (AP)

Cada jugada del fujimorismo es respondida por el presidente Vizcarra con movidas de ajedrez.

El presidente de Perú, Martín Vizcarra, resultó duro para el partido Fuerza Popular (FP), que desde el Congreso le hace enconada oposición. Cada jugada de ese sector de derecha radical es respondida por el mandatario con movidas de ajedrez .

Vizcarra, de centro, llamó a una consulta sobre cuatro reformas constitucionales para el 9 de diciembre, pero sorprendió al declararse en contra de una de esas iniciativas, la bicameralidad, pese a que, como las demás, era una idea del Ejecutivo. “(A la bicameralidad) le decimos no, tal y como ha sido propuesta por el Congreso, porque se ha desnaturalizado”, dijo el jefe de Estado.

Fue la antesala del jaque pues, salvo algo demasiado extraño, las urnas le darán la razón a Vizcarra. Los sondeos lo vaticinan y sus palabras fueron una especie de arranque de campaña, en la que el “sí-sí-sí-no” se comenzó a repetir con insistencia.

El gobernante planteó cuatro cambios: los jueces y fiscales ya no serán nombrados por un ente acusado de corrupto; los fondos de los partidos tendrán que ser transparentes; los congresistas actuales dan por concluida su función en 2021, y ese año volverían las dos cámaras legislativas, como antes del “autogolpe” de Alberto Fujimori en 1992.

Los proyectos, redactados por el Ejecutivo, debían ser aprobados por el Congreso para la consulta. El FP usó entonces el control que tiene en el Legislativo para darle vueltas al asunto y jugar a que el tiempo pase y el arrebato presidencial se calme.

Pero en septiembre Vizcarra puso orden. Recurrió a la figura de “cuestión de confianza”, con la que entendía que si el referéndum no prosperaba se le negaba el apoyo al gabinete ministerial. La Constitución peruana establece que si un Parlamento destituye a dos gabinetes, el Gobierno puede cerrarlo. Y aquel ya había “tumbado” uno con Kuczynski.

En el debate, los fujimoristas lograron cambios, pero tan leves que el Ejecutivo los aceptó. Incluso aprobaron la no reelección, pero aprovecharon la bicameralidad para torcer la intención del Gobierno.

El concreto, el FP y sus aliados redactaron el cambio de tal forma que se prohíbe que un congresista pueda ser reelegido “en el mismo cargo”, lo que abre el camino para que estos puedan seguir en el Legislativo como senadores.

No solo eso. El Congreso optó por excluir al Senado de la figura de posible disolución si vetaba dos gabinetes, lo que despojaba de un arma valiosa al Ejecutivo, y rechazó el pedido de Vizcarra de que las listas tuvieran hombres y mujeres en forma intercalada.

En lugar de ir al choque, Vizcarra dejó las cosas así y esperó la convocatoria al referéndum para jugar su siguiente carta. “Muy hábil el presidente al pedir votar contra la bicameralidad sin paridad (de género) y con candados a la cuestión de confianza”, celebró el analista Iván Lanegra.

Los fujimoristas respondieron a gritos contra el presidente y los ministros, pero las cartas parecen echadas.

El de Vizcarra es un movimiento meditado. De sus cuatro ideas, la que menos entusiasma a la población es la bicameralidad, debido al desprestigio de los congresistas. Y la que más alegra es la no reelección.

Y todo eso dos días después de que el fujimorismo sufrió en las elecciones municipales un descalabro, sin ningún triunfo y con sus candidatos con votaciones minúsculas en todo el país.

Para colmo, menos de una semana después de que la Justicia anuló el indulto para Fujimori padre, sin que se viera una sola movilización importante a su favor.

Además, ayer detuvieron a su hija Keiko, quien maneja los hilos de la oposición.

TovarAgencia DPA

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El texto original de este artículo fue publicado el 11/10/2018 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición pdf para leerlo igual que en el papel.
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