¿Por qué no se quemó la bandera papal tras la asamblea de la UNC?

La última moción de la asamblea estudiantil realizada el martes lo pedía y los asistentes se manifestaron en apoyo a la propuesta. Pero los moderadores lograron que se votara otra acción que ayude a la campaña que busca separar la Iglesia del Estado.

“Propongo bajar la bandera papal ahora… ¡Y quemarla!”. Esa fue la moción que realizó el último orador de la Asamblea Interfacultades e Interclaustros de la Universidad Nacional de Córdoba que el miércoles último se realizó afuera del Pabellón Argentina, ganando el que probablemente haya sido el aliento más grande del día.

La jornada se llevó a cabo durante la mayoría del tiempo de manera dinámica.

Las casi cuatro horas de oradores sólo tuvieron algunos baches organizativos y momentos de pausa para que algunos jóvenes explicaran sus mociones, ya que muchas estaban mal redactadas o necesitaban agregar datos. 

TOMA. El edificio permanece ocupado desde fines de agosto. (La Voz/Archivo)

TOMA. El edificio permanece ocupado desde fines de agosto. (La Voz/Archivo)

Sin embargo, tras cada corrección, una de las jóvenes al micrófono preguntaba quién votaba por la afirmativa, quién por la negativa, e inmediatamente se aprobaba o rechazaba la propuesta. Sólo en un caso fue necesario el conteo de votos, aunque el mismo no hubiera sido necesario, ya que la diferencia por la negativa era notoria. 

Hasta que se convocó al último orador. Su moción: quitar la bandera papal que se encuentra en Ciudad Universitaria, en la intersección de Venezuela y Chacabuco. 

Los participantes comenzaron a pedir la realización inmediata del acto (que ya se hizo anteriormente con la posterior colocación del estandarte nuevamente en el mástil por parte de las autoridades) y el joven autor de la propuesta subió las escaleras del pabellón para hacer una corrección final, micrófono en mano.

“Propongo bajar la bandera papal ahora”, dijo, siguiendo el pedido de los jóvenes, y envalentonado por la adhesión que cosechó, agregó: “¡Y quemarla!”.

El aplauso generalizado, con incluso manos levantándose para votar positivamente la moción, garantizaba la realización de una acción que, en realidad, nunca llegó a votarse.

“Yo soy totalmente anticlerical, pero tenemos que pensar las cosas antes de votarlas”, dijo una chica tras tomar el micrófono como parte de la Comisión de Seguridad de la asamblea.

“Iglesia y Estado, asunto separado”, se escuchaba desde las distintas esquinas, y justamente con ese mensaje se logró desactivar la moción, pidiendo cordura y explicando que acciones como la propuesta, sin planificarlas y sin dar un mensaje claro, sólo lograrían que la campaña perdiera adhesiones.

Finalmente se votó –y aprobó– otra moción para cambiar la insignia por la bandera naranja de la Campaña Federal por la Separación Iglesia/Estado, aunque con tiempo para que la acción no se pierda, no quede como un capricho, sino como un símbolo.